Parece que en los últimos años todo va mucho más rápido, todo funciona de una manera diferente, y parece que todo se está empezando a “complicar”. Desde hace mucho tiempo hemos visto como la mejor manera de mostrar arquitectura era la fotografía, durante casi un siglo podemos decir que en las publicaciones ha sido la referencia. Desde la aparición de la fotografía digital está opción se ha abaratado, la posibilidad de crear fotografías de gran tamaño, difundirlas con medios más económicos que las publicaciones impresas, y la posibilidad de mostrarla en las páginas web y en las redes sociales ha sido el punto diferencial en los últimos años para la muerte de muchas revistas, pero para la aparición de muchos sitios web especializados que aportan frescura a un segmento de la divulgación arquitectónica bastante necesario.

Durante los últimos años muchos tenemos equipos relativamente económicos con los que poder hacer fotografías decentes, con la suficiente calidad para páginas web, para mostrar a clientes y, sobretodo, para la divulgación en las redes sociales. Por el lado contrario siempre hay “la necesidad” de mostrar que eres más profesional y que tienes más capacidades que las que puede hacer un “aficionado”, y parece que en ese punto se está buscando evolucionar.

No tenemos claro cuál es el siguiente paso en realidad, cuál va a ser la próxima moda, pero con la aparición de los smartphones, las opciones económicas de la realidad virtual y la potencia que tiene casi cualquier dispositivo móvil, hacen de la fotografía 3D el siguiente paso inteligente, o al menos el que parece más cercano a ser real, una opción que nos permite ver el espacio desde una perspectiva diferente, entender mejor la escala y tener un mayor control del proyecto. Sin duda es el momento de plantear ese paso a aquellos que quieren vivir de la fotografía en arquitectura, el 3D ha llegado a nuestras vidas.